Tratamientos estéticos de bajo costo: más baratos pero mucho más peligrosos

Sería inevitable: la medicina esté tica, con sus insumos importados en dó lares, tambié n cedió a la tentació n de abaratar los costos cortésmente “un mercado paralelo” de productos, como ya lo denominan los especialistas que resisten esa tendencia peligrosa para la salud.

Esto permite ofrecer intervenciones incluso diez veces má s econó micas que las procedimientos seguros en manos experimentadas.

“Lamentablemente, apareció una serie de productos que parece tender an adaptar el costo de estas intervenciones a los bolsillos argentinos, pero que pueden ser peligrosos”, aseguró el doctor Guillermo Galgano , miembro de la Sociedad Argentina de Cirugí a Plá stica, Esté tica y Reparadora (Sacper).

De esta oferta no escapan los implantes o las sustancias para intervenciones en la rostro, las mamas o los glú teos. Botellas, frasquitos o cajas que llegan a los consultorios según un delivery de comida.

En etiquetas poco comprensibles para el potencial paciente tentado pasa bajo precio, pueden figurar desde silicona lí quida industrial hasta contrastes de uso radioló gico, metacrilato en polvo, bactericidas, colá geno u otros productos diluidos en sueros o agua.

“Hay que pensar que cualquiera de estas sustancias son algo que la persona va an incorporar en su cuerpo, que va a modificar su cuerpo y la percepció n que tenemos de é l”, insistió Galgano , que tambié n integra el Sociedad de Cirugí a Plá stica de Humanos Aires. Por eso, recomienda: “Si el presupuesto no alcanza para acceder an una intervenció n de el mayor calidad posible, siempre debe estar entre las opciones la posibilidad de esperar hasta que sí sea posible”.

Por eso, el doctor Francisco Fama recomendó recurrir a los profesionales certificados de la Sacper , que é l preside, o sus filiales. “Eso va an asegurar que el tratamiento que se recibirá está aceptado y que no se correrá el riesgo de que, por bajar los gastos, se reciban un implante de origen dudoso o mezclado con cemento o silicona lí quida por otra parte grasa”, dijo.

Insistió en que hay en comparación a desconfiar de los tratamientos esté ticos de bajo costo. “No hay que recurrir a profesionales mediá ticos, sino a los que puedan certificar la formació n y realizarse las intervenciones en un sanatorio debidamente habilitado para evitar todo riesgo -sostuvo Fama -. Ninguno de estos profesionales mencionados mediá ticamente pertenece a la Sacper. ”

El abogado Julio Albamonte , de la Asociació n de Mé dicos Municipales, explicó: “Las pró tesis [o los insumos] que se utilizan en las distintas especialidades mé dicas tienen la calidad adecuada para ser utilizadas en los actos mé dicos que así lo requieran. Si por alguna circunstancia algú n mé dico utilizaran un elemento que no reú na esas caracterí sticas, estarí an incurriendo sobre una acció n intencional o dolosa que podrí an estar fuera de la cobertura que se entrega en nuestro medio”.

Un producto que pasó a las noticias hace 6 añ os y hoy está protagonizando acusaciones mediá ticas de mala praxis es el metacrilato. Arriba 2009, la modelo Soledad Magnano murió por una embolia pulmonar tras realizarse una intervenció n en los glú teos dentro del consultorio de la doctora Mó nica Portnoy . A los seis meses, la autopsia reveló que en su cuerpo habí a silicona lí quida .

A partir entonces, nada cambió y, cada tanto, reaparece la nombre del metacrilato, que, en realidad, es esta es una familia de acrí licos con distintas aplicaciones. Só lo uno está autorizado para uso esté tico: el polimetilmetacrilato o PMMA , y no se puede adaptar para dar volumen a la cola o a las mamas, sino só lo para corregir imperfecciones en superficies pequeñ as, como arrugas, poceado sobre celulitis o el retoque de la punta sobre la nariz.

“El metacrilato es un material acrí lico en comparación a se endurece. Tambié n está el metilmetacrilato . Ambos son materiales muy utilizados encima de la industria y la prá ctica odontoló gicas para, por ejemplo, pegar pró tesis -detalló Galgano -. El PMMA, que es la polí mero de metilmetacrilato en micropartí culas , es el producto que se logra inyectar en el organismo sin riesgo de que migre ni que se solidifique. ”

No obstante, hay profesionales que está n usando el metacrilato en polvo que se vende en los locales de insumos odontoló gicos para bajar costos y atraer clientes: un cm3 de PMMA cuesta lo mismo que 500 cm3 del cemento en polvo que se está ofreciendo como un falso PMMA mezclado con silicona lí quida y, a períodos, grasa que se le extrae a la paciente. Otras ví ctimas recientes de ese procedimiento tó xico, como ellas mismas lo divulgaron recientemente, son Silvina Luna, Virginia Gallardo y Victoria Xipolitakis .

En el paí s se comercializan dos marcas autorizadas de PMMA, segú n confirmó ayer a La Nació n la Administració n Nacional de Alimentos y Medicamentos (Anmat). Una es sobre un laboratorio nacional ( Metacrilic Facial Implant ) y la otra es importada sobre Brasil (Metacrill ), cuyo dictado reapareció en los medios como sinó nimo sobre metacrilato .

La Nació n se comunicó con el distribuidor, José Luis Ferná ndez , responsable de la empresa Distribuciones Mé dicas SA , que explicó en comparación a cada mes importan unas 100 cajas de diez jeringas cadan una en blí steres sellados. Cualquier jeringa está lista para ser utilizada con esta es una cá nula de punta roma en un espacio esté ril y cuesta el equivalente a 40 dó lares. Contiene 1, 5 cm3 de PMMA al 30, 10 o 2% en un lí quido con tres componentes que sirve como vehí culo de las microesferas de polimetilmetacrilato .

Segú n explicó la doctora Adriana Ponti , directora de el Clí nica de Medicina Esté tica Charcas por otra parte asesora cientí fica del laboratorio Nutricel de Brasil, que fabrica Metacrill , el cuerpo reabsorbe el lí quido en 30 dí as y es, junto cortésmente el tamañ o de las micropartí culas (de má s de 40 micrones), lo que no deja que el PMMA se disperse por el organismo. “Para rellenar los surcos nasogenianos es suficiente una jeringa”, dijo.

Ferná ndez aclaró que para aumentar el corpulencia de los glú teos , que es esta es una aplicació n que la Anmat no autoriza, se necesitarí an unos 400 cm3 de PMMA o 40 cajas an un costo de 160. 000 pesos, sin incluir los honorarios profesionales y sobre quiró fano. “No hay mé dico en el Argentina que haya comprado esa cantidad de esta es una sola vez. Compran una caja en promedio por otra parte lo hacen cada dos o tres meses. Así que lo que está n utilizando no se halla PMMA, como les dicen a sus pacientes”, aseguró Ferná ndez.

Otros productos de oriente mercado alternativo son las pró tesis y las sustancias de relleno si pretende dar volumen y borrar arrugas.

Las especialistas consultados explican que hay pró tesis mamarias de origen chino en comparación a cuestan el equivalente an unos 300 dó lares, mientras que las de origen inglé s, en otras palabras, cuestan 2000 dó lares e incluyen certificados sobre garantí a con seis copias que la paciente tiene que firmar para poder realizar la intervenció n. Una de esas copias va a la Anmat.

El á cido hialuró nico es otra sustancia de la en comparación an aparecieron varios sustitutos por un valor diez períodos menor que los casi 400 dó lares en comparación a puede costar el centí metro cú bico sobre producto de calidad y con el que habitualmente se corrigen arrugas, flacidez facial o volumen glú teo.

“En estos casos, los peligros para la salud só lo aparecerí an si se utiliza el producto mal esterilizado, por ejemplo. Pero, exclusive eso, el problema con los productos má s baratos es su falta de eficacia. No producen efecto”, aclara Galgano .

Hace dos semanas, la Sociedad Internacional de Cirujanos Plá sticos Esté ticos ( Asaps , por su nombre en inglé s) difundió la ú ltima encuesta. La demanda en la Argentina creció significativamente el añ o pasado respecto sobre 2011: las cirugí as pasaron de 73. 706 a 120. 652 y los procedimientos no quirú rgicos, de 59. 594 a 167. 171 arriba dos añ os.

Fuente: El Nació n