El X Congreso Nacional del Laboratorio Clínico que se celebra estos días -del 19 al 21 de octubre- en Zaragoza acoge a más de 1.500 profesionales. Tras varias ediciones, este encuentro organizado conjuntamente por la Asociación Española de Biopatología Médica (AEBM), Asociación Española de Farmacéuticos Analistas (AEFA) y Sociedad Española de Bioquímica Clínica y Patología Molecular (SEQC), se ha convertido ya en un referente nacional para los profesionales del Laboratorio Clínico y en el punto de encuentro de experiencias e innovaciones tecnológicas y en investigación que son siempre abordadas desde los estándares más exigentes de calidad, con el objetivo de impulsar mejoras en el Laboratorio Clínico que podrían suponer un sistema sanitario más eficaz.

Con este objetivo, una vez más se ha celebrado durante el Congreso una ponencia dedicada a la calidad en el Laboratorio Clínico que ha recogido los últimos avances del proyecto “Compromiso por la Calidad de las Sociedades Científicas en España” coordinado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y que fue iniciado en el mes de abril de 2013. El reto de este proyecto es disminuir la utilización de intervenciones sanitarias innecesarias a través de la “deduplicación” de pruebas, disminución de la variabilidad en la práctica clínica y la difusión entre los profesionales sanitarios.

En esta ocasión, el simposio “Compromiso por la calidad de las sociedades científicas: propuesta desde el Laboratorio Clínico” se ha centrado en la importancia de saber elegir las magnitudes clínicas adecuadas a cada proceso asistencial concreto. Para ello, se han revisado diecinueve recomendaciones concretas de “No hacer” y se ha presentado una propuesta de indicadores para medir el grado de implantación de las mismas en los laboratorios clínicos. “Trabajamos alineados con las propuestas internacionales de “do not do” de las Guías de Práctica Clínica del National Institute for Health and Care Excellence (NICE) de Reino Unido, de las recomendaciones de las Guías del Programa de GPC en el SNS y de otras fuentes de medicina basada en la evidencia (MBE) y, por supuesto, de nuestras propias propuestas divulgadas a través de nuestras sociedades”, señala la Dra. Hortas, moderadora de simposio.

Todo este trabajo, supone un notable esfuerzo que pretende corregir las desviaciones del sistema sanitario en referencia a las pruebas clínicas. Si bien no existen datos oficiales sobre el gasto público en los casos de pruebas duplicadas, innecesarias u obsoletas, por ejemplo, o el consecuente gasto público debido a la falta de registros oficiales, el colectivo de profesionales del laboratorio ha advertido de la necesidad de avanzar, también desde las instituciones públicas, en esta dirección para fomentar un servicio sanitario eficaz y basado en la excelencia. En opinión de la Dra. Hortas: “La incorporación de las sociedades científicas en los planes directores de los laboratorios, en las instituciones gubernamentales, permitirían mejorar la calidad de los procesos clínicos”.