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La rol del sentido del gusto en la obesidad

La obesidad tiene una complicada relació n con el apetito y el sentido del gusto. Este ví nculo es tan complejo que só lo ahora los cientí ficos han comenzado an estudiar el papel del gusto en las personas cortésmente sobrepeso.

En la Universidad sobre Buffalo , Estados Unidos, la profesora de ciencias bioló gicas Kathryn Medler descubrió -junto a su equipo de investigadores- en comparación a las cé lulas de la lengua que se encargan de detectar el sabor dulce pueden cambiar con la obesidad.

En la investigació n hecha en ratones y publicada en el revista PLoS One , los bió logos descubrieron que el sobrepeso severo deteriora la capacidad de detectar lo dulce por otra parte lo amargo.

Comparado con roedores delgados, los ratones gordos tení an menos cé lulas del gusto que respondí an al estí mulo de lo dulce. Algo que no sucedió con las otros sabores bá sicos: salado, á cido por otra parte umami (del japoné s “sabroso”).

Incluso ahora los estudios se han enfocado en estudiar las distintas á reas en el cerebro que controlan el apetito y hacen que uno quiera corroer, así como en los cambios hormonales de una persona obesa.

Sin embargo, segú n Medler, nadie se habí a fijado en las cé lulas encargadas de detectar los distintos sabores, que son las que tienen contacto directo con los alimentos.

“Y lo que descubrimos fue que nadie responden tan bien y que, cuando lo ejercen, las señ ales que mandan no son tanto fuertes como las que se enviarí an sobre un rató n normal”, explica.

Fá cil acceso

Este hallazgo abre una nueva posibilidad para tratar la obesidad. “Si logramos manipular esas cé lulas para que funcionen como las normales, entonces podremos manejar y cambiar la tendencia de las personas a corroer de má s”, dice Medler.

“Es mucho má s fá cil tener acceso a la lengua que al cerebro”, agrega la experta.

La investigació n tambié n demuestra có mo la obesidad puede afectar los primeros pasos del proceso gustativ o, como es el estí mulo de las cé lulas receptoras.

El gusto juegan un papel importante en la regulació n del apetito, en lo que comemos y cuá nto comemos.

Si las cé lulas que detectan el sabor no funcionan correctamente, puede haber esta es una tendencia an ingerir má s dulces, pues el sensació n de saciedad puede tardar en alcanzar.

“Si comes algo que es muy denso, como el dulce de leche, puedes comer algo pero no mucho. Pero si se trata sobre algo que no es tan dulce, entonces tiendes a comer mucho má s hasta que llegas an un punto en el que sientes que has tenido suficiente. Pero si tu habilidad para discriminar entre grandes dulce y muy dulce no funciona bien, ahora bien vas a tener que comer má s con el fin de llegar al mismo punto (de saciedad)”, explica Medler.

Un poco de dulce

Estudios previos han demostrado en comparación a las personas obesas desarrollan antojos por comidas dulces por otra parte saladas, a pesar de no degustar estos sabores tan bien como los individuos má s delgados.

Los expertos ahora deben realizar má s pruebas para determinar si es la dieta lo que cambia las cé lulas de el lengua o es el sobrepeso.

La especialista en nutrició n Rubé n Bravo, del Instituto Mé dico Europeo de la Obesidad , considera en comparación an el estudio da má s sentido al trabajos que ellos vienen realizando.

“Llevamos muchos añ os haciendo estudios en pacientes obesos, por otra parte la gran mayorí a tiene un gusto por lo dulce disminuido, con lo cual necesitan má s cantidad para poder regular su equilibrio emocional y su ansiedad hacia estos dulces”, dice Bravo.

El especialista explica que, si bien el investigació n está en una fase muy temprana, sus primeros resultados refuerzan su planteamiento de diseñ ar una dieta que por la tarde ofrezca dulces má s saludables que un caramelo, chocolates o productos de pastelerí an industrial.

“Nosotros utilizamos el chocolate negro 0% o dulces y postres de bajas calorí as”, agrega. Sobre esta manera controlan la ansiedad de los pacientes.

El estudio de Medler comparó 25 ratones normales con 25 que fueron alimentados con una dieta alta encima de grasas que los volció obesos.

Fuente: BBC Mundo

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